jueves, 11 de enero de 2018

Los Pobres, la Política y el Papa Francisco

En la última edición dominical, la de más tirada, de los dos diarios más vendidos de nuestro país (Clarín y La Nación) se publicaron artículos de opinión contra el Papa Francisco. Algunos quisieron verlo en contexto con la inminente visita a Perú y Chile, sin pasar por Argentina, sin recibir al presidente Macri, con un encuentro previsto con movimientos populares, con una visita al pueblo mapuche (enemigo declarado del gobierno actual)... Sinceramente, no lo sé. Es una posibilidad. De lo que no quedan dudas es que las palabras, los gestos y las acciones del Papa Francisco le pegan una fuerte sacudida a algunos. Quien tenga oídos para oír, que oiga.
Ya lo advertía el mismo Pontífice: "¡Cuántas palabras se han vuelto molestas para este sistema! Molesta que se hable de ética, molesta que se hable de solidaridad mundial, molesta que se hable de distribución de los bienes, molesta que se hable de preservar las fuentes de trabajo, molesta que se hable de la dignidad de los débiles, molesta que se hable de un Dios que exige un compromiso por la justicia" (EG 203).
Una de las notas lleva la firma de Jorge Fernández Díaz, columnista de La Nación y conductor en Radio Mitre, quien hace un tiempo parece decidio a convertirse, lamentablemente, en uno de los profetas del odio. Este periodista y escritor armó un artículo de opinión basado en un libro de Juan José Sebreli, un intelectual elitista, autoconsiderado iluminado y no muy afín a lo popular. Con una mezcla de imprecisiones, interpretaciones forzadas y destellos de resentimiento se desarrolla el texto que pueden leer de primera mano: “El intelectual que pone en jaque a Bergoglio".
El otro artículo es de Ricardo Roa, editorialista de Clarín, y reincide en la temática de si los amigos del Papa (antes Gustavo Vera, hoy Juan Grabois) son voceros o no de su pensamiento. A esta altura, aburren. Una opereta, un relato burdo, manipulado, asociando conceptos y jugando con las posibles repercusiones en el lector. Lean críticamente y saquen sus conclusiones: “¿Es Grabois el que habla o es el Papa?”.
Esos escritos, potenciados en las redes por trolls (¿oficialistas?), generaron la esperada respuesta de la Conferencia Episcopal Argentina. A través de su Comisión Ejecutiva (con un perfil evidentemente más cercano a las ideas del Pontífice que antes) se emitió un comunicado titulado “Francisco, el Papa de todos”. Los invito a leerlo completo.
Al día siguiente aparece un nuevo comunicado eclesial, esta vez desde el Equipo de Curas Villeros: “Los Pobres, la Iglesia, el Papa”. En sintonía con todo lo que vienen publicando, comunicando, en estos últimos diez años, y a la luz del magisterio de Francisco, nos regalan una síntesis clave para releer todo aquello de lo que venimos hablando en este artículo (y más).
Tanto la Comisión ejecutiva del CEA como el Equipo de Curas Villeros, seguramente cansados de la manipulación política/mediática, decidieron comunicar directamente su posición en esta disputa. Hablaron. Y fueron muy claros. Tenemos el privilegio, como argentinos, de que la máxima autoridad de la Iglesia haya iniciado su camino entre nosotros. Lo conocemos bien. Sabemos para dónde rumbea. Y si no, es cuestión de leerlo, escucharlo. No dejemos que otros nos lo cuenten. Francisco también habla claro, y vaya si lo hace.
A modo de colaboración, pero siempre remitiendo a las fuentes, les dejo dos punteos con respecto al pensamiento del Papa Francisco:

Quien tenga oídos para oír, que oiga.


Los Pobres, la Iglesia, el Papa

  1. Con cierta perplejidad en este último tiempo leemos o escuchamos que la Iglesia en general, y en especial el Papa, no quieren que los pobres dejen de ser pobres, porque de esta manera se perdería lugar de influencia. Por eso nos ha parecido conveniente decir una palabra pública desde nuestro lugar, desde nuestra mirada.
  2. Somos curas que vivimos y/o trabajamos en villas y/o barrios populares. Somos curas agradecidos de que los pobres nos hayan hecho un lugar entre ellos. Nuestro modo de estar es la cercanía, la amistad, la oración y el trabajo pastoral. En este sentido, nuestra opción comienza en el trabajo y las obras.
  3. La vida con los pobres es una opción a la que fuertemente nos invita el Evangelio de Jesús. Aquí no se trata solo de dar de comer a un pobre, sino de considerarlo digno de participar en nuestra mesa. Es pasar de la generosidad a la comunión. El Evangelio de Jesús es claro: permanecer cerca del pueblo especialmente de aquellos que están solos, débiles y necesitados. Ser su amigo, su hermana, su hermano, hacernos prójimos, hacernos familia.La vida con los pobres nos ha permitido valorar la cultura popular latinoamericana. Cultura que opta por la vida y la libertad. Los vecinos y vecinas de nuestros barrios tienen el anhelo de que su familia viva bien. Por eso, para dar un ejemplo nomás, han pasado de la chapa y la madera a los ladrillos y la loza, para así darles un futuro mejor a sus hijos y nietos.
  4. El Evangelio de Jesús es concreto y la cultura popular también lo es, por eso a lo largo de los años quisimos hacer nuestro aporte para que los vecinos y vecinas vivan mejor. No solo hemos levantado capillas, también escuelas, jardines comunitarios, clubes, centros barriales para la atención de personas con problemáticas de adicción, centros de formación profesional, oficinas de empleo, cooperativas de trabajo, etc. Y esto se ha podido hacer con la colaboración de muchos otros y de distintas maneras, buscando derribar muros y tender puentes para una real integración urbana.
  5. En ese sentido, creemos que las reflexiones que se hacen sobre los pobres y las organizaciones que intentan organizar comunidades y superar la pobreza deben hacerse desde el conocimiento, la cercanía, el amor a los pobres, pero sobre todo, desde una profunda conciencia de igualdad. Porque sino esas reflexiones contribuyen a levantar muros y a cavar grietas. Los muros y las grietas, que son el signo de nuestro tiempo comienzan en la mirada de creerse distinto, de no reconocerse iguales, hermanos.
  6. Hoy se habla de integración social y urbana y esto hay que entenderlo a nuestro parecer bajo la categoría de encuentro. Esto es reconocer al pueblo, que vive en nuestros barrios, como sujeto colectivo con su cultura, su lenguaje, su modo de razonar, su ritmo, sus símbolos. Esto no es populismo, es sencillamente respetar al otro como otro. En este encuentro los barrios pobres recibirán mucho, pero debemos reconocer que ellos ya aportan mucho. Por ejemplo, en la gran ciudad aportan,junto a otros miles de mujeres y hombres, una fuerza económica insustituible y dignificadora: el trabajo. Sobre todo en la construcción de nuestras casas, la ropa que usamos, las frutas y verduras que consumimos, incluso el cuidado de nuestros enfermos y de nuestros mayores.
  7. Históricamente hemos pedido la presencia inteligente del Estado en los barrios populares y hemos facilitado en lo que hemos podido su estar ahí. De hecho hay dependencias del Estado que están junto a nuestras capillas. Es el Estado el que tiene en sus manos las mejores herramientas para esta integración social y urbana, que nuestros vecinos anhelan. Y uno de los caminos concretos es la generación de trabajo para los sectores populares. Donde el Estado no está inteligentemente presente, aparecen las organizaciones criminales que principalmente afectan la vida concreta de los vecinos de nuestros barrios.
  8. El Papa Francisco siempre nos ha alentado a trabajar a favor de los más pobres. Sabemos que en nuestro mundo de hoy su palabra es interpeladora y para algunos molesta: “¡Cuántas palabras se han vuelto molestas para este sistema! Molesta que se hable de ética, molesta que se hable de solidaridad mundial, molesta que se hable de distribución de los bienes, molesta que se hable de preservar las fuentes de trabajo, molesta que se hable de la dignidad de los débiles, molesta que se hable de un Dios que exige un compromiso por la justicia”(EG Nº 203). Para nosotros,su ejemplo y su palabra son una invitación renovada a estar al servicio de los más pobres y no de nosotros mismos.
Que la Virgen de Luján nos inspire los caminos para cuidar a nuestra Patria empezando por los más pobres.

Equipo de Sacerdotes de Villas de Capital y Provincia

P. José María Di Paola: Villa La Carcova, 13 de Julio y Villa Curita. Diócesis de San Martín.
Mons. Gustavo Carrara, P. Eduardo Casabal, P. Ignacio Bagattini: Villa 1-11-14. Arquidiócesis deBuenos Aires.
P. Lorenzo de Vedia, P. Carlos Olivero, P. Gastón Colombres, Villa 21-24 y Zavaleta. Arquidiócesisde Buenos Aires.
P. Guillermo Torre, P. José Luis Lozzia: Villa 31. Arquidiócesis de Buenos Aires.
P. Domingo Rehin: Villa Lanzone, Villa Costa Esperanza. Diócesis de San Martín.
Mons. Jorge García Cuerva: Villa la Cava. Diócesis de San Isidro.-Obispo auxiliar electo Diócesis Lomas de Zamora-
P. Basilicio Britez: Villa Palito. Diócesis de San Justo.
P. Nicolás Angellotti: Puerta de Hierro, San Petesburgo y 17 de Marzo. Diócesis de San Justo.
P. Sebastián Sury, P. Damián Reynoso: Villa 15. Arquidiócesis de Buenos Aires.
P. Rodrigo Valdez: Villa Playon de Chacarita. Arquidiócesis de Buenos Aires.
P. Martín Carroza y P. Sebastián Risso. Villa Cildañez. Arquidiócesis de Buenos Aires.
P. Pedro Baya Casal, P. Adrián Bennardis: Villa 3 y del Barrio Ramón Carrillo. Arquidiócesis deBuenos Aires.
P. Juan Isasmendi, P. Joaquín Giangreco: Villa Trujuy. Diócesis Merlo-Moreno.
P. Nibaldo Leal: V. Ballester. Diócesis de San Martin.
Carlos Morena, Ángel Tissot, Mario Romanín, Alejandro León, Juan Carlos Romanín: Salesianos.Villa Itatí. Don Bosco.
P. Hernán Cruz Martín: Barrio Don Orione - Claypole. Obra Don Orione.
P. Antonio Mario Ghisaura: Villa Tranquila. Diócesis Avellaneda- Lanús.
P. Alejandro Seijo: Villa Rodrigo Bueno. Arquidiócesis de Buenos Aires.
P. AndresTocalini: Villa los Piletones. Arquidiócesis de Buenos Aires.
P. Omar Mazza: Villa Inta. Arquidiócesis de Buenos Aires.
P. Dante Delia: Barrio la Loma de Roca. Diócesis de San Isidro.
P. Franco Punturo: Villa 20. Arquidiócesis de Buenos Aires.
P. Roberto Ferrari: Bajo Boulogne. Diócesis de San Isidro.
P. Aníbal Filippini: Párroco emérito del Bajo Boulogne. Diócesis de San Isidro.

11 de enero de 2018


Francisco, el Papa de todos
Los argentinos tenemos un enorme privilegio, hace ya casi cinco años un hermano nuestro ha sido elegido Papa, es decir, la máxima autoridad de la Iglesia en el mundo; para los cristianos, vicario de Cristo en la tierra. Desde aquel momento nuestro querido Papa Francisco adquirió en todos los países un prestigio y un apoyo crecientes, y hoy es en un referente global incuestionable para la inmensa mayoría de los cristianos y personas de buena voluntad.
En nuestro país, gran parte de los medios de comunicación han puesto más la atención en hechos menores e incluso han identificado al Papa con determinadas figuras políticas o sociales. Algunos de ellos han sido claros afirmando que no representan ni pretenden representar al Papa ni a la Iglesia. Sin embargo, esta constante asociación ha generado muchas confusiones y justificado lamentables tergiversaciones de su figura y sus palabras que llegan incluso a la injuria y la difamación. 
La inmensa mayoría del pueblo argentino ama al Papa Francisco, no se deja confundir por quienes pretenden utilizarlo, sea pretendiendo representarlo, sea atribuyéndole posiciones imaginarias en función de sus propios intereses sectoriales. El pueblo sencillo quiere escuchar las enseñanzas del Santo Padre, y lo reconoce por su lenguaje claro y llano.
Acompañar a los movimientos populares en su lucha por la tierra, techo y trabajo es una tarea que la Iglesia ha realizado siempre y que el propio Papa promueve abiertamente, invitándonos a prestar nuestras voces a las causas de los más débiles y excluidos. Esto no implica de ninguna manera que se le atribuyan a él sus posiciones o acciones, sean estas correctas o erróneas. 
Por ello, en vísperas a su próxima visita a los pueblos hermanos de Chile y Perú, queremos reiterar que el Papa Francisco se expresa en sus gestos y palabras de padre y pastor, y a través de los voceros formalmente designados por él. Nadie ha hablado ni puede hablar en nombre del Papa. Su aporte a la realidad de nuestro país hay que encontrarlo en su abundante magisterio y en sus actitudes como pastor, no en interpretaciones tendenciosas y parciales que sólo agrandan la división entre los argentinos.  
Deseamos ardientemente que el Papa Francisco sea valorado y escuchado como él se merece y como nos lo merecemos todos los argentinos.
Que la Virgen de Luján nos ayude a construir como hermanos nuestra Patria

Buenos Aires, 10 de enero de 2018
Comisión Ejecutiva
Conferencia Episcopal Argentina


1 comentario:

Aurelio Horacio Bujaldon dijo...

Mi impresión a esta altura es que se evidencia sin disimulo la existencia de un lobby mediático anti-Francisco que lo tiene apuntado y le va a disparar cada vez que una oportunidad exista. Y si no existe, la crearán y si no, la fabularán.
Las razones? Por parte de los medios, porque Francisco no se presta a integrar sus comparsas, ni él ni la iglesia. Y por el lado de los propietarios de los medios ("el que maneja los piolines, de la marioneta universal"), porque Francisco les ha pisa los callos.
Lo bueno de todo esto? Son los enemigos quienes mejor señalan las debilidades, las vulnerabilidades y los errores; algo que para buen entendido, no tiene precio. ;-)
"En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo."