viernes, 10 de marzo de 2017

"Sobre la inmigración y el racismo" por los Curas Villeros

Sobre la inmigración y el racismo
Introducción
En un contexto internacional donde hay un creciente deseo de levantar muros en lugar de tender puentes entre los pueblos, en un escenario local de declaraciones racistas y xenófobas de gran parte del arco político, replicadas hasta el hartazgo por los medios masivos de comunicación, surge un decreto de necesidad y urgencia que endurece las leyes de migración y de ciudadanía, salteando la discusión legislativa, espacio apropiado para el tratamiento de un tema tan delicado.
Los sacerdotes que vivimos en las villas, barriadas y asentamientos de GBA y CABA (Gran Buenos Aires y Ciudad Autónoma de Buenos Aires) estamos muy preocupados por las consecuencias discriminatorias de la medida implementada desde el gobierno nacional, y por su consecuente incentivación del racismo y la xenofobia en nuestro pueblo.
Rechazamos la estigmatización del migrante, identificándolo con el delito, responsabilizándolo del problema de la droga, la inseguridad y de todos los aspectos negativos de la sociedad. El problema no es la inmigración, el problema es el delito.
Advierte el Papa Francisco que “ningún pueblo es criminal o narcotraficante o violento. Se acusa de la violencia a los pobres y a los pueblos pobres pero, sin igualdad de oportunidades, las diversas formas de agresión y de guerra encontrarán un caldo de cultivo que tarde o temprano provocará su explosión”(1).
¿Cómo llamar “igualdad de oportunidades” a una medida que deporta a un extranjero sin condena, por el hecho de ser acusado de resistir a la autoridad, vender en la vía pública, ejercer la prostitución o  ser protagonista de un accidente automovilístico grave? Entendemos que aunque el objetivo de la norma fuera el de dar celeridad a la deportación de narcotraficantes y delincuentes, en la práctica la medida lleva a una persecución de todos los inmigrantes, que ya no podrán ni sonreír delante de un policía por miedo a ser deportados.
¿Cómo hablar de “igualdad de oportunidades” cuando como sociedad escuchamos a diario el llanto de las niñas y niños, hijos de los migrantes, que en las escuelas sufren la discriminación y la violencia cotidiana; cuando vemos el modo en que muchos migrantes son explotados a causa de su situación aceptando trabajos indignos?
Como sacerdotes católicos afirmamos que los posicionamientos discriminatorios son profundamente anticristianos.
Como vecinos de las villas, barriadas y asentamientos en que vivimos somos testigos diarios del sufrimiento causado por la xenofobia y el racismo. Estamos convencidos de que la explotación que a menudo sufren los migrantes es causada por los muros invisibles de la discriminación, que nos separan de ellos como de los otros, insensibilizándonos e instalándonos en la defensa imaginaria de un miedo que sólo se justifica en el prejuicio.
La Dirección Nacional de Política Criminal en Materia de Justicia y Legislación Penal publicó en 2016 el “Sistema Nacional de Estadística sobre ejecución de la Pena” (SNEEP) 2015. En el informe se indica que solo el 6% de los privados de su libertad son extranjeros. Es casi la misma proporción que la de extranjeros en la población general. Es decir, de los casi 2.000.000 de extranjeros que habitan nuestra patria, solo el 0,2 están privados de su libertad. ¿De dónde nace entonces la identificación del inmigrante con el delito? ¿Cuál era la urgencia que instaló el tema en la agenda política y mediática?
Vemos en este momento el inmenso riesgo de profundizar la fragmentación de nuestra patria, aniquilando nuestro sueño nacional de pueblo, y dejándonos con los horizontes fragmentados de  grupos divididos y autorreferenciales. Esperamos que nuestros dirigentes, del espacio político que sean, nos ayuden a mirar más lejos, a vislumbrar el horizonte de Nación que como pueblo nos merecemos, superando la búsqueda cortoplacista del impacto mediático y el rédito político.
Entendemos el dolor y la impotencia de quienes sufrieron algún hecho de inseguridad, pero queremos afirmar que una cosa es ser delincuente y otra muy distinta es ser inmigrante, y que la relación entre ambas situaciones solo se origina en posicionamientos públicos, políticos y mediáticos nacionales e internacionales que calan hondo en el pueblo, conduciéndolo a la división y el racismo.
Estamos convencidos de que debemos recibir a los migrantes como recibiríamos al mismo Jesús. Que en lugar de los posicionamientos discriminatorios, xenófobos y racistas, nuestro pueblo tiene reservas morales que nos invitan a la solidaridad y a la hospitalidad. Por eso preferimos una legislación que no se enfoque tanto en castigos sino en tratar de dirigir todo el potencial de los migrantes para el bien común de nuestra Nación.
Creemos necesario señalar que los narcotraficantes, los delincuentes de la trata de personas, los terroristas y criminales, no ingresan por los controles migratorios. La droga no ingresa por los controles oficiales, y si lo hace, es con la complicidad de funcionarios que lo permiten. El endurecimiento de las medidas migratorias no es contra los delincuentes, sino contra la familia trabajadora.
Aproximaciones al tema desde la Sagrada Escritura, el Magisterio y la Historia Argentina
La Biblia está llena de migraciones.
A Abram, el padre de la fe, le toca vivir un momento muy difícil migrando al país de Negueb.
Migraba buscando nuevas tierras donde establecerse.
El pueblo de Israel estuvo esclavo en Egipto, y migró por el desierto rumbo a la tierra prometida, que estaba ocupada, viviendo la situación traumática de tener que instalarse precariamente en los alrededores de la ciudad. Luego, cuando el pueblo estuvo cómodamente establecido y había perdido la memoria de sus sufrimientos pasados, Dios le recuerda su deber de solidaridad. “También ustedes amarán al extranjero, ya que han sido extranjeros en Egipto”(2). Era necesario que Dios lo recordara porque la comodidad adormece el corazón, y el satisfecho deja de percibir el dolor de su hermano.
En el Antiguo Testamento los inmigrantes constituyen, junto con los huérfanos y las viudas, la trilogía típica del mundo de los marginados. Una y otra vez, se recuerda el deber para con ellos. En la actualidad, no están en una situación muy distinta.
En sus normas de conducta, Israel tiene clara la prohibición de oprimir, de explotar, atropellar, defraudar el derecho del migrante: "No oprimirás al extranjero"; "No lo molestarás"; "No lo explotarás"; "No defraudarás el derecho del emigrante"; "Maldito quien defrauda de sus derechos al emigrante". Porque es muy fácil aprovecharse del inmigrante, incluso hoy pareciera que queremos y buscamos su trabajo (en la albañilería, los talleres textiles, las quintas, etc.) pero a ellos no los queremos (3).
Ya en el Nuevo Testamento María y José sufren la discriminación del migrante y son rechazados en Belén, llegando incluso a improvisar el lugar de nacimiento del niño Jesús en un establo.
Jesús, el Señor, eleva al extranjero a signo de la acogida de su Reino y se identifica personalmente con el inmigrante: "Fui extranjero y me acogisteis" (Mt. 25,35). La tradición espiritual de la Iglesia recoge la identificación, y la regla de San Benito sentencia: “El huésped es Cristo”.
San Pablo proclamará que la unidad es más profunda que la división: "Ya no hay judío ni griego, ni hombre ni mujer, ni esclavo ni libre porque todos sois uno en Cristo" (Gal. 3,28).
El Pontificio Consejo para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes, en su decreto Erga Migrantis Caritas Christi del 2004, denuncia que la globalización es del capital pero no del hombre (4).
El tema aparece con mucha fuerza en el Papa Francisco, quien una y otra vez llama a la hospitalidad que nace de la fe y a la memoria familiar adormecida por la comodidad: “en la experiencia dolorosa de estos hermanos y hermanas volvemos a ver la del niño Jesús, que en el momento del nacimiento no encontró alojamiento y vio la luz en la gruta de Belén”(5); “las personas de este continente no le tememos a los extranjeros porque muchos de nosotros fuimos extranjeros. Lo digo como hijo de inmigrantes, consciente de que muchos de ustedes también descienden de inmigrantes”(6). “Es, en verdad, un problema del mundo. Nadie debería verse obligado a huir de su Patria. Pero el mal es doble cuando, frente a esas circunstancias terribles, el emigrante se ve arrojado a las garras de los traficantes de personas para cruzar las fronteras y es triple si al llegar a la tierra donde creyó que iba a encontrar un futuro mejor, se lo desprecia, se lo explota e incluso se lo esclaviza. Esto se puede ver en cualquier rincón de cientos de ciudades.”(7)
En nuestro país desde hace más de un siglo que el porcentaje de inmigrantes se ha ido reduciendo poco a poco. En 1917 el 30% de los habitantes era extranjero. Hoy apenas el 4% por ciento lo es. Sin embargo nos presentan una realidad ficticia donde estamos “invadidos de extranjeros”.
Desde el punto de vista cultural e histórico, nunca hemos considerado “extranjero” a un boliviano, a un peruano, a un uruguayo o a los latinoamericanos en general.
¿Cómo considerar extranjero a un boliviano si el primer Presidente de nuestro territorio fue Cornelio Saavedra, nacido en Potosí, titular de la Primera Junta en 1810?
¿Cómo considerar extranjero a un peruano, si  Ignacio Álvarez Thomas, nacido en Arequipa, fue  Director Supremo de las Provincias Unidas del Rio de la Plata, cargo equivalente a Presidente de la Nación?
¿Cómo considerar extranjero a un paraguayo, si fue Asunción la fundadora de Buenos Aires?
¿Cómo despreciar a los inmigrantes si históricamente muchos argentinos han debido emigrar por motivos políticos, laborales y de otra índole?
¿No fue José de San Martín el Libertador de Sudamérica?
En nuestra declaración del año 2007 sobre la urbanización de los barrios obreros habíamos señalado que: “Valoramos la cultura que se da en la villa, surgida del encuentro de los valores más nobles y propios del interior del país o de los países vecinos, con la realidad urbana. La cultura villera no es otra cosa que la rica cultura popular de nuestros pueblos latinoamericanos. Es el cristianismo popular que nace de la primera evangelización; el pueblo siempre lo vivió como propio, con autonomía, y siempre desde su vida de cada día. Es un cristianismo no eclesiástico, ni tampoco secularista, sino con auténticos valores evangélicos”.
Ya señalábamos el aporte de los migrantes. Ellos no se llevan nada. Llegan con sus manos llenas de experiencias, vivencias,  historias y culturas que no hacen más que enriquecernos como personas y como sociedad. Incluso los jóvenes que vienen a estudiar nos aportan también sus conocimientos y mantienen nuestra amistad e influencia social y cultural. Los migrantes aportan una fuerza económica insustituible y dignificadora: el trabajo. La construcción de nuestras casas, la ropa que usamos, las frutas y verduras que consumimos, incluso el cuidado de nuestros enfermos y de nuestros mayores… todo está relacionado al trabajo de inmigrantes que nos ofrecen su cuidado y dedicación.
Que la Virgen de Guadalupe, patrona de toda América, nos enseñe el camino de la inclusión y la hospitalidad. Que no sea el miedo el que nos conduzca, sino el amor a todas las personas que pisan nuestro suelo argentino.

P. José María Di Paola: Villa La Carcova, 13 de Julio y Villa Curita. Diócesis de San Martín
P. Gustavo Carrara, P. Eduardo Casabal, P. Ignacio Bagattini: Villa 1-11-14. Arquidiócesis de Buenos Aires
P. Lorenzo de Vedia, P. Carlos Olivero, P. Gastón Colombres: Villa 21-24 y Zavaleta. Arquidiócesis de Buenos Aires
P. Guillermo Torre, P. José Luis Lozzia: Villa 31. Arquidiócesis de Buenos Aires
P. Domingo Rehin: Villa Lanzone, Villa Costa Esperanza. Diócesis de San Martín
P. Juan Manuel Ortiz de Rosas: San Fernando. Diócesis de San Isidro.
P. Basilicio Britez: Villa Palito. Diócesis de San Justo
P. Nicolás Angellotti: Puerta de Hierro, San Petesburgo y 17 de Marzo. Diócesis de San Justo
P. Sebastián Sury, P. Damián Reynoso: Villa 15. Arquidiócesis de Buenos Aires.
P. Eduardo Drabble. Santuario San Cayetano. Arquidiócesis de Buenos Aires.
P. Pedro Baya Casal, P. Adrián Bennardis: Villa 3 y del Barrio Ramón Carrillo. Arquidiócesis de Buenos Aires
P. Juan Isasmendi, P. Joaquín Giangreco: Villa Trujuy. Diócesis Merlo-Moreno.
P. Nibaldo Leal: V. Ballester. Diócesis de San Martin.
Carlos Morena, Ángel Tissot, Mario Romanín, Alejandro León, Juan Carlos Romanín: Salesianos. Villa Itatí. Don Bosco.
P. Hernán Cruz Martín: Barrio Don Orione - Claypole. Obra Don Orione.
P. Dante Delia: Villa Borges. Diócesis de San Isidro.
P. Antonio Mario Ghisaura: Villa Tranquila. Diócesis Avellaneda-Lanús.
P. Eduardo González, Vicario general. Diócesis de San Martin.
P. Luciano Iramain, B° Los Polvorines. Diócesis de San Miguel.

Notas
1. Papa Francisco, mensaje a los participantes del Encuentro de los Movimientos Populares celebrado en Modesto (California), Estados Unidos entre el 16 al 19 de febrero de 2017.
2. Deuteronomio 10, 19.
3. Ex. 23,9; Lev. 19,33; Dt. 23,16; 24,17; 27,19.
4. Pontificio Consejo para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes. Decreto Erga Migrantis caritas Christi Nº 4.
5. Papa Francisco, 9 de diciembre 2016 con motivo de la inauguración del pesebre de la Plaza de San Pedro.
6. Papa Francisco en el Congreso de los Estados Unidos, 25 de setiembre 2015. Papa Francisco III Encuentro de los movimientos populares.


domingo, 22 de enero de 2017

¿Qué hacer en las aulas?

¿Qué hacer en las aulas?. Ni idea… O sí. Muchas ideas. Ninguna es una respuesta definitiva. No hay soluciones prefabricadas. Es más, ¿hay soluciones?. Quizás deberíamos dejar de buscarlas… Porque tal vez no existan y porque quizás ese no debiera ser nuestro objetivo.
En nuestras aulas, en general, los pibes se aburren. Se aburren mucho. “Nos pegamos un embole bárbaro”, dicen. Para comprobarlo basta preguntar(les/nos) cómo es un día en la vida de un adolescente…
¿Qué te parece que podemos hacer en las aulas? Pensemos juntos… Para empezar, imaginemos un docente que…
-         no hable más de 20 minutos seguidos
-         utilice recursos multimedia
-         incorpore el sentido del humor
-         hable de lo cotidiano, de temas significativos
-         preste atención a su oratoria y retórica
-         planifique lo que desea que pase
-         esté abierto a lo imprevisto
-         sea flexible
-         sea creativo
-         sea interesante, despierte interés, e intente mantenerlo
-         interactúe con l@s alumn@s
-         esté reinventándose constantemente
-         utilice las nuevas tecnologías de la información y la comunicación
-         utilice y habilite a utilizar las redes sociales
-         no esquive los temas que surjan
-         se anime a hablar de casi cualquier tema
-         haga sus clases divertidas
-         convierta el aula en una comunidad de aprendizaje
-         piense en el otro
-         ponga en juego lo afectivo, sus sentimientos y emociones
-         sea inspirador

Este listado incompleto, desordenado, nos ayuda a intuir para dónde rumbear. Personalmente imagino al docente del siglo XXI como una extraña síntesis entre Charla TEDx, Stand Up y YouTuber

¿Qué es una Charla TEDx?

TED (Tecnología, Entretenimiento, Diseño) es una organización sin fines de lucro dedicada a las "Ideas dignas de difundir", a "potenciar el poder de las ideas para cambiar el mundo".
TED es ampliamente conocida por su congreso anual (TED Conference) y sus charlas (TED Talks) que cubren un amplio espectro de temas que incluyen ciencias, arte y diseño, política, educación, cultura, negocios, asuntos globales, tecnología, desarrollo y entretenimiento.
Años después de sus inicios se crea el programa TEDx para la realización de eventos locales, organizados independientemente, que buscan reunir personas para compartir ideas que merecen ser difundidas. TEDx es una instancia de colaboración abierta se basa en metas y participantes ligeramente coordinados.

¿Qué es el Stand Up?

La comedia en vivo (en inglés: stand-up comedy, comedia de pie) es un estilo de comedia donde el comediante se dirige directamente a una audiencia en vivo. A diferencia del teatro tradicional, el comediante en vivo interactúa con el público, estableciendo diferentes tipos de diálogos.
Una persona que realiza comedia en vivo es generalmente conocida como comediante en vivo, comediante de pie, monologuista (si su acto cómico consiste en un monólogo) o charlista, el comediante expresa su forma de pensar. Suele ser humor negro y referir a rutinas de hipocresía, ironías y situaciones de la vida diaria de una forma entretenida, una burla a el gobierno, la sociedad, la cultura, los valores, las costumbres o tradiciones, hábitos o incluso a si mismo.
La mayoría de los primeros comediantes eran mencionados en el acto de apertura simplemente como «cuentachistes», y su función era mantener activa a la audiencia, o bien formaban parte de los actos intermedios.

¿Qué es un YouTuber?

Se llaman youtubers a  las personas que graban videos y los suben al portal web de videos más visitado del mundo: www.youtube.com. Normalmente suben videos enfocados en los intereses de jóvenes y adolescentes, que son los que más visitan este tipo de páginas.
Los videos suelen ser de producción propia, donde el autor del video (el youtuber) es en muchos casos quien crea el guión del video, quien lo interpreta, quien lo monta y quien lo publica. Por lo tanto, un youtuber es a la vez guionista, actor, director y técnico de producción.
Normalmente los youtubers buscan publicar uno o más videos nuevos cada semana, lo cual requiere bastante tiempo. Actualmente, YouTube permite votar los vídeos y comentarlos, y también suscribirte a los canales de los autores para estar informado de las novedades y de los nuevos videos. Por todo ello, se ha creado una comunidad muy importante en torno a estos autores, que muchas veces tienen más visitas y son más famosos que muchos personajes de la televisión o de la radio.
Como lado negativo, el mundo de los videos en Internet es como el mundo de la televisión: Puedes ser famoso un tiempo, pero cuando la gente se aburre de ti, estás en problemas. Por ello, los autores de videos tienen que estar constantemente reinventándose y creando nuevos estilos y novedades para que sus seguidores no se aburran de ellos.
Según la definición más extendida, un youtuber es una persona que sube videos a Internet para que otros los vean. Hay varios tipos de youtubers:
Los que suben videos de ellos hablando, opinando o haciendo cosas.
Los que suben videos de ellos jugando en la PlayStation u otros dispositivos.
Los que suben videos-guía sobre cómo hacer algo.
Los que suben videos contando historias (de suspenso, de terror, etc…)
Los que suben recopilaciones de videos de humor.
Videos de tecnología: gadgets, aplicaciones...
Videos de monólogos.
Videos de miniseries caseras.
Videos de montajes y de animaciones hechas por ordenador.
Videos musicales y de videoclips, etc.
En resumen, sean cuales sean tus gustos, seguro que hay un youtuber que se dedica a subir videos sobre ese tema.
Los youtubers, por lo tanto, son los creadores de contenido en YouTube, ya sean aficionados o profesionales de este medio. En algunos casos, los youtubers también se consideran influencers, es decir, personas relevantes en un determinado ámbito que crean tendencia y sirven de inspiración para otras.

            Y para terminar, de regalo, tres videos…



domingo, 8 de enero de 2017

Estamos cada vez peor...

Estamos cada vez peor. Cuando digo “estamos” me refiero tanto a la clase media, como a pobres e indigentes. Porque es cierto que algunos pocos están mucho mejor: los más pudientes.
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), al que ahora todos consideran creíble, informó que la diferencia de ingresos entre el 10% de la población más pobre y el 10 % más rico en el tercer trimestre del 2016 fue de 2.456,4%, en base a los números de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH). Es decir, los ricos son cada vez más ricos y los pobres son cada vez más pobres. Crece la brecha. Crece la desigualdad.
Agustín Salvia, director del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA), pronosticó que “aumentó la indigencia” basado en que durante la última parte del 2016 “se juntó el aumento de la desigualdad con el aumento de la pobreza extrema”. Recordemos que el Observatorio de la UCA era muy citado y valorado por el oficialismo actual cuando era oposición hace poco más de un año.
Estamos cada vez peor. Lo dicen hasta Juan Carr, la Hna. Martha Pelloni y Margarita Barrientos. Ninguno de ellos es K. Juan Carr no suele ser crítico. Pelloni votó a Macri. Barrientos se declara macrista. Pero conocen la realidad. Solo hay que abrir la puerta y salir. Caminar los barrios.
Lo que se viene dando con el gobierno de Cambiemos es una fabulosa transferencia de recursos de los sectores menos favorecidos a los más favorecidos. Hace un mes se publicó en La Nación una nota titulada “El modelo cumple un año: quién ganó y quién perdió con Macri en el poder”. Allí decía: “En el fin del primer año el Gobierno, se puede armar una lista de ganadores y perdedores. En la primera están el campo, la minería, los servicios públicos y la venta de inmuebles… Del otro lado hay una nómina que se puede resumir en un denominador: todas las actividades que dependen del poder adquisitivo del salario, quizás el indicador más universal de la economía que fue afectado negativamente en la gestión de Macri. De él depende la producción destinada al consumo, que abarca un universo de servicios y productos masivos”.
Un documento del CEPA (Centro de Economía Política Argentina), que se titula “El nuevo fracaso de la teoría del derrame. Un análisis de las ramas ganadoras y perdedoras de la etapa 2015-2016, presenta datos ilustrativos para entender las tensiones del mercado laboral el año pasado. “El complejo agropecuario, los bancos, las eléctricas y las mineras fueron los cuatro sectores que incrementaron la rentabilidad”, se puede leer. Y continúa: “La suba de las ganancias de estos sectores, pese al discurso oficial, no se derramó hacia el resto de la sociedad”. Por otra parte, los trabajadores y la industria fueron los grandes perjudicados. “De no revertir el proceso, tendremos una economía primarizada y con eje en la especulación financiera, escasa transformación industrial y consiguientemente mayor desempleo”, concluye.
Prometieron Pobreza Cero y la pobreza aumentó. Están equivocando el rumbo, claramente. Cuando el kirchnerismo asumió en 2003, hablaba de la pesada herencia de la Alianza que culminó en una implosión social, con más del 50% de pobres y 22% de desocupación el año anterior. Veníamos del “que se vayan todos” y con varios muertos encima. Así y todo, desde el principio, se habló de empezar a salir del infierno, del purgatorio, y nunca dejamos de avanzar, de mejorar (o, de mínima, y en escenarios adversos, no empeorar). Ahora, el macrismo habla de pesada herencia cuando bien sabemos que el 2015 no se parecía en nada al 2001-2002 y, además, no dejamos de empeorar durante todo el 2016.
            Punteemos algunas medidas para entender el porqué de esta situación:
       liberalización de la compra de dólares (para una mayoría que no accede ni compra)
       la devaluación (tremendo negocio para algunos)
       la quita de retenciones al campo y las mineras
       la baja (o quita) de impuestos al champagne, a los autos de alta gama y los barcos
       el aumento de tarifas (tarifazo)
       condonación de deudas a empresas de servicios públicos
       aumento del transporte público y la nafta
       estampida inflacionaria (más del 40% durante 2016)
       despidos en el sector público y el vía libre para las cesantías en el sector privado
       aumento considerable de la deuda externa
       apertura de las importaciones
       pérdida del poder adquisitivo (aumentó más la inflación que los salarios)
       recortes, ajustes

Todo este combo lleva a un aumento de la desocupación, la pobreza y el hambre. Y no es azar ni pesada herencia. Es fruto de un plan de gobierno orquestado desde los sectores concentrados. El mismo día del triunfo de Macri lo escribí en mi blog: “Personalmente creo que las promesas fueron pensadas solamente para ganar la elección. Me parece que la victoria es más del marketing que de la política. Considero que muchos votaron contra el kirchnerismo, ni siquiera contra el sciolismo, y no a favor del macrismo. Pienso que los más perjudicados van a ser, lamentablemente, los más pobres. Y, finalmente, no tengo dudas que está festejando el Poder Real: Poder Económico-Financiero, Poder Judicial y Poder Mediático, que mucho tuvieron que ver en este resultado. Y eso me preocupa muchísimo. Ojalá me equivoque…”. Hubiese querido equivocarme. Lamentablemente, no. Ojalá cambie el rumbo… Pero no creo. Porque como dice Alfredo Zaiat, para Macri, es tareacumplida.

miércoles, 28 de diciembre de 2016

El Origen de ¿Nuestras? Ideas

“El Origen”, según su versión para Latinoamérica, es un thriller de ciencia ficción, escrito, producido y dirigido por el gran Christopher Nolan, quien afortunadamente ya nos tiene acostumbrados a películas de este estilo.
Quizás las primeras preguntas que nos genere la película sean: ¿qué es la realidad?, ¿qué es lo real?, ¿qué es real?. La duda como origen de la filosofía, como disparador filosófico… Pero esta temática la trataremos mejor al analizar películas tales como “Matrix” o “El Show de Truman”.
            Otra cuestión puede ser la imposibilidad de diferenciar el sueño de la vigilia. “Los sueños nos parecen reales mientras los tenemos, sólo cuando nos despertamos nos damos cuenta de que algo no cuadra”, dice Dom Cobb. Nada nuevo para todo aquel que haya leído a Descartes. Ya lo vimos en “Abre tus ojos” (o su versión hollywoodense: “Vanilla Sky”). ¿Y acaso no es una variación de “La vida es sueño” de Calderón de la Barca?. Es un tema abordado desde el cine, la filosofía, la literatura, el psicoanálisis…
            Sin embargo nosotros nos vamos a enfocar en las ideas y cómo pueden implantarse. “Inception”, título original de la película, puede traducirse como inicio o comienzo, algo que se respeta en el título latino: “El Origen”. Sin embargo también se puede traducir por “concepción” que, según la Real Academia Española, significa “formar la idea de algo en la mente”. Es decir, la película nos lleva desde el título mismo a pensar sobre cómo se origina una idea en nuestra mente.
            ¿Alguna vez te pusiste a pensar cómo es que tenemos una idea sobre lo que está bien o está mal, sobre lo que es verdad o es mentira, sobre lo que es lindo o feo, sobre lo que te gusta o no te gusta?. ¿Cómo se originaron esas ideas en nosotros?. Las neurociencias no se ponen de acuerdo. En filosofía hay diferentes teorías, que oscilan entre el empirismo y el racionalismo. Pero aterricemos en lo concreto…
            Pensá en tus ideas sobre lo bueno y lo malo, lo verdadero y lo falso, lo bello y lo feo, lo que te gusta y lo que te disgusta, lo que deseas y lo que te causa rechazo. ¿Ya lo hiciste?. Ejemplos concretos. Y ahora preguntate, ¿cómo surgieron en mí?. ¿Por mi familia?. ¿La escuela?. ¿La iglesia?. ¿Mis amigos?. ¿Los medios de comunicación?. ¿Todo eso?. ¿Qué intereses hay detrás de los generadores de ideas, de los formadores de opinión?. ¿Quiénes son?. ¿En base a qué deciden lo que deciden?. Ideas. Implantación. Medios. Educación. Sentido común. Superestructura. Publicidad. Marketing. Manipulación. Percepciones. Relatos. Narrativas. Muy complejo…
¿Cuál es el parásito más persistente?... Una idea. Resistente. Altamente contagiosa. Una vez que una idea se ha apoderado del cerebro es casi imposible erradicarla. Una idea completamente formada y entendida, que se aferra...”. Y ya están en nuestra mente. Por eso cuesta tanto cambiar nuestras miradas, opiniones, formas de ver la vida. Y esas ideas nos hacen decir lo que decimos, actuar como actuamos, ser quienes somos.“La semilla que plantamos en la mente de este hombre crecerá en una idea. Esta idea lo definirá. Puede originar un cambio... puede originar un cambio de todo su ser”.
            ¿Pero cómo se hace?. Hay maneras de hacerlo. “Necesitas la versión más simple de la idea para que crezca naturalmente en la mente de tu sujeto. Es un arte muy sutil”. Y sabemos que hay gente especializada en lograrlo. Mientras te lo planteas, “no pienses en elefantes”.
 
 
 

viernes, 16 de diciembre de 2016

Impuesto a las Ganancias



"La discusión sobre Ganancias es para el 3 por ciento de la población que más gana", dijo el Presidente Mauricio Macri hace unos días. Sí, Macri, el mismo que en campaña hizo la marketinera promesa capta-votos de que ningún trabajador iba a pagar ganancias. Una de sus tantas promesas marketineras, y una de sus tantas promesas incumplidas.
Estoy de acuerdo que el llamado impuesto a las ganancias solo afecta a una minoría (aunque no se identifica con el 3% que más gana, y afecta a más del 3%). Y, claramente, hay discusiones más urgentes (¿cómo viene el temita de Pobreza Cero?, por ejemplo). Eso no impidió, sin embargo, que al gobierno de Cristina Kirchner le hayan hecho 5 paros por este tema, todos apoyados por la entonces oposición (hoy oficialismo) y los sindicatos que, pese a reconocer que hoy las cosas están peor, se volvieron “dialoguistas”. Y eso que al momento de esos paros pagaba este impuesto la mitad de personas que ahora… ¿Entonces?. Repasemos primero algunos conceptos.

¿Qué es un Impuesto?

Un impuesto es un aporte coercitivo que los particulares hacen al sector público, sin especificación concreta de las contraprestaciones que deberán recibir. Es una carga obligatoria que se impone, que hay que pagar por el solo hecho de vivir en determinada sociedad, bajo determinadas leyes, y cuya finalidad es financiar el Estado y las políticas que éste lleva adelante.

¿Qué es el Impuesto a las Ganancias?

En Argentina, este impuesto grava los ingresos de las personas físicas, los beneficios de las sociedades y las ganancias obtenidas en el país por residentes en el exterior. Básicamente es un tributo que pagan aquellos trabajadores que tienen un ingreso superior a determinado monto llamado “mínimo no imponible”. Y, a su vez, entre los que sí deben tributar este impuesto se aplica una escala. El impuesto a las ganancias es un impuesto progresivo, por lo tanto, ante una mayor base imponible del impuesto, mayor alícuota se cobrará al sujeto. Es decir, los que ganan más, pagan más, pero no solo nominalmente sino también proporcionalmente.
Desde algunos sectores se lanza el siguiente slogan de campaña: “el salario no es ganancia”. Es verdad. Pero se soluciona muy fácil: se le cambia el nombre por “impuesto a los ingresos”. El salario sí es un ingreso. Y quitarle algo al que gana mucho para redistribuirlo y darle al que tiene poco es justo.

            Hechas estas aclaraciones, hagamos un punteo sobre la situación actual de la modificación al impuesto a las ganancias, y algunas opiniones y planteos para seguir pensando juntos.
Partimos del siguiente dato: hay muchas personas que hoy pagan impuesto a las ganancias y no deberían pagarlo (así como hay algunas personas que no pagan y deberían hacerlo).También hay algunos que debieran pagar pero menos (y otros que debieran pagar más).
Sin embargo, es conveniente desenmascarar algunas mentiras macristas (o de Cambiemos, como más les guste):

“El kirchnerismo no puede opinar porque no hizo nada sobre el tema en 12 años”

¿Qué se le puede criticar al kirchnerismo en este tema?. No modificó las escalas, no mejoró el tema de las posibles deducciones (alquiler de vivienda única, educación), y no subió el mínimo no imponible. A su vez, tampoco avanzó en impuestos a otros sectores (minería, juego, renta financiera, inmuebles ociosos) para compensar el costo de realizar esas modificaciones. Y como muestra de coherencia, les dejo lo que escribía sobre el mismo tema hace casi 2 años: #31M: Repensando el Paro por el Impuesto a las Ganancias.
Sin embargo, gracias al Decreto 1242/13, vigente de agosto 2013 hasta que Macri lo derogó en febrero de 2016, pagaba impuesto a las ganancias un 10 u 11% de los trabajadores. Si se incluye el empleo informal estaríamos en un 6 a 8% del total de los trabajadores. Durante estos meses del gobierno de Macri el impuesto alcanza a casi un 20% de los trabajadores. Y con el proyecto del Poder Ejecutivo que modificaba la escala algunos de los que ya pagaban iban a tributar menos, pero iban a empezar a pagar otros que hoy por hoy no lo hacen (porque reducía algunas deducciones importantes).
Así y todo, reitero, ese decreto no era la solución. Me hubiese gustado que el gobierno anterior haya avanzado con una reforma tributaria integral y progresiva, inclusive más allá de ganancias.
Para ir cerrando este apartado… si la propuesta es superadora, y coherente con su plataforma, su postura ideológica, ¿por qué razón los legisladores kirchneristas debieran dejar de presentar sus proyectos?.

“La discusión por ganancias solo le interesa a un sector minoritario de la población”

Comparto. Le interesa, principalmente, al sector que paga. Aunque también es cierto que si ese dinero que se le retiene al trabajador le queda en el bolsillo, seguramente vuelve al circuito de consumo, reactivando la economía, aumentando las ventas, generando trabajo.
Por otra parte, no parecía ser la opinión de Macri, ni de Cambiemos, ni de los comunicadores en los medios, cuando se hicieron 5 paros por ese tema entre 2012 y 2015. Y eso que pagaba el impuesto la mitad de las personas que paga ahora. Por último, me pregunto, ¿por qué fue uno de los temas principales en la campaña electoral si no le importaba a casi nadie?. Para pensarlo…

“No prometimos eliminar el impuesto a las ganancias”

¿Hace falta explicar algo en este punto?. Me limito a invitarlos a ver el spot de campaña… No dejen de (volver a) verlo. Clarísimo.

“Fue una promesa que hicimos sin saber bien los números que heredábamos”

¿Imprudencia?. ¿Impericia?. ¿Impunidad?.
No sabían los números pero pidieron 4 sesiones especiales entre 2011 y 2014 para aprobar un proyecto al respecto.
Ahora no dan los números, pero bien que pudieron sacar retenciones a las mineras, al campo, y perdonar deudas millonarias a las empresas de energía eléctrica (además del tarifazo, claro está).

“La oposición no puede decidir las políticas fiscales”
“La oposición quiere desestabilizarnos irresponsablemente”
“La sanción de diputados es una irresponsabilidad y un acto de demagogia”

            Muchos critican al kirchnerismo por proponer ahora lo que antes no hizo. Sin embargo, esos mismos pidieron y apoyaron 4 sesiones especiales en 3 años para aprobar un proyecto que modificaba el impuesto a las ganancias. La del 30 de marzo de 2011 estuvo a un diputado de lograr quórum. El PRO, la UCR, la CC, que en esa época eran oposición y convocaban esas sesiones, ¿podían decidir políticas fiscales?, ¿querían desestabilizar al gobierno?. Respondería afirmativamente ambas preguntas…
            Lo cierto es que históricamente en el mundo, y constitucionalmente en nuestro país, corresponde a los representantes del Pueblo, a los diputados, decidir en materia impositiva.
            Lo raro es que Macri no considere demagogia su promesa realmente irresponsable y no cumplida, y sí lo haga con un proyecto sancionado por los representantes del Pueblo, elegidos democráticamente, y que es en beneficio del pueblo trabajador.

“Si se aprueba así, los gobernadores van a tener que explicar en sus territorios por qué no hay obras ni fondos para lo necesario”

Parece extorsión. Y lo es. Así construyó mayoría en el Congreso el macrismo, siendo que perdió todas las elecciones legislativas (en el balotaje no se elegían diputados y senadores). Presiona con la caja a los gobernadores para que manden votar a sus legisladores. ¿Cambiamos?.

“Este proyecto no se puede tratar así, a las apuradas”

Es irónico que se plantee así cuando es un proyecto tratado en sesiones extraordinarias, algo que fue decidido exclusivamente por el Poder Ejecutivo. Es decir, se trató así, a las apuradas, porque Macri así lo quiso. ¿Saben cuándo se presentó el proyecto del ejecutivo? El 22 de noviembre. ¿Saben cuándo convocó a sesiones extraordinarias incluyendo el tratamiento de ese proyecto?. El 23 de noviembre, es decir, al día siguiente. ¿Saben cuándo se sancionó en diputados?. El 6 de diciembre. ¿Y el gobierno se queja de que se trató a las apuradas?. Increíble.

En breve se tratará en el Senado. Si se modifica, que parece lo más probable, vuelve a Diputados. El final es incierto. Por ahora, y como casi siempre, ganan los mismos. Los números tienen que cerrar con la gente adentro. Por eso te invito, para ir terminando, a mirar los números de ganancias

jueves, 8 de diciembre de 2016

La Ley de Emergencia Social, una oportunidad de inclusión (por los Curas Villeros)



En el año 1974 la Argentina tenía 4% de pobreza hoy tiene un 32%. Esta emergencia social que vivimos no es la consecuencia de un desastre natural. Hay que trabajar entonces sobre las condiciones que la produjeron. Mientras tanto vemos necesario apoyar la ley de emergencia social. Esta puede ser una buena medida, entre otras,  para que mucha gente llegue a fin de mes. Y para tomar dimensión de que no se pueden perder más puestos de trabajo.
El proceso que ha llevado a proponer la ley creemos que es muy valioso porque ha logrado visibilizar al pueblo pobre trabajador. Los trabajadores y trabajadoras que luchan diariamente por sobrevivir y lo hacen en el marco de la economía popular.
En este contexto merece mucho respeto ese padre o esa madre de familia, que cuando ‘no alcanza para todos’, deja de cenar para que sus hijos puedan comer. Es  desde este tipo de periferias existenciales que tenemos que mirar la realidad de nuestra Patria. Y así poner en el centro de la acción social y política a las personas más desfavorecidas.
Es necesario que los dirigentes –de todo tipo- escuchen el corazón del pueblo. Lo que hace que un pueblo sea un pueblo son sus aspiraciones comunes, el proyecto común que lo pone en marcha. El corazón del pueblo late en los pobres y pequeños, porque en sus anhelos más profundos siempre apuntan a lo esencial
Un lugar de escucha por ejemplo es la devoción a San Cayetano. ¿Qué valores se juegan en ese pedido de Paz, Pan y Trabajo?  Detrás del pedido por el pan hay un pedido de justicia.  No es posible que alguien pase hambre en la Argentina, una tierra bendita de pan. Sin embargo son muchos los que no pueden amasar su pan con el trabajo. Sólo consiguen migajas que caen por descuido de mesas opulentas (ver Lc. 16, 21). Muchas veces esto se confunde con caridad, cuando el pan  que se pide para todos es en realidad un clamor de justicia. Detrás del pedido de trabajo hay un pedido, un reclamo, por el respeto de la dignidad de cada persona. La persona que no trabaja siente que está de sobra, que no vale. La persona que no trabaja está profundamente herida en su dignidad. Dignidad que intuye no le puede ser robada porque le viene de Dios su Padre misericordioso, su único Patrón. Dios no quiere que nadie falte a la mesa,  una mesa que Él mismo se pone a servir (ver Lc 12, 37). La paz social es fruto de vivir bien y esto no se da sin justicia y sin respeto por la dignidad de cada persona.
Por eso consideramos que es fundamental la solidaridad del movimiento obrero con esta multitud de trabajadores de la economía popular. Solidaridad es pensar y actuar en términos de búsqueda de una vida digna para todos los habitantes de nuestro país. Y para aquellos que más posibilidades hemos tenido en la vida, la vara es más alta y la exigencia de ponernos la patria al hombro siempre es mayor.
Nuestra sociedad nunca podrá ser feliz si tenemos un 32% de pobreza y un 6% de indigencia. Ahora bien, detrás de las estadísticas hay rostros concretos e historias muy dolorosas. Duelen hoy y dolieron siempre, no simplemente cuando los números los registran y los hacen visibles.  Por otro lado tampoco es un criterio absoluto la capacidad que tengan los más pobres de llenar una plaza para hacerse ver. A modo de ejemplo basta pensar en los miles de chicos y chicas que consumen paco, que difícilmente puedan organizarse para reclamar por sus derechos.
Frente a esta situación se requiere, entre otras cosas, austeridad. Pero no se le puede pedir austeridad a los que luchan por sobrevivir. Se requiere austeridad de los dirigentes –políticos, empresariales, sindicales, judiciales, eclesiásticos, de los medios de comunicación social, etc.-, la austeridad es un buen antídoto contra la corrupción.
Esta mirada nos ayuda a no perder el eje de una economía al servicio de las personas y los pueblos, en vez de concebirla como un mero mecanismo de acumulación –la copa en vez de derramarse, se agranda-. Hay que considerar la economía como un instrumento imprescindible para que la política pueda generar oportunidades concretas. Es así que en los barrios más vulnerables es necesaria una presencia inteligente del Estado que lleve trabajo, en esos lugares donde la narco-criminalidad sí está dispuesta a dar ‘trabajo’.
La cultura del encuentro que anhelamos no propone recetas acabadas, ya que para los problemas complejos que nos llevaron a esta situación de emergencia social no alcanzan las respuestas lineales. Sí estamos convencidos de que en esta cultura del encuentro los pobres no solo dan que pensar, sino que piensan; no solo despiertan sentimientos, sino que sienten; no solo padecen injusticias y están heridos en su dignidad, sino que creativamente luchan para vivir bien. Y en lo concreto y cotidiano nos enseñan tantísimas veces lo que significa el amor fraterno que se revela frente a la injusticia social.
Que la Virgen de Luján nos enseñe a cuidar de nuestra Patria, como ella lo hace, empezando por los más pobres y pequeños.

P. José María Di Paola, villa La Carcova, 13 de Julio y Villa Curita. Diócesis de San Martín
P. Gustavo Carrara, P. Nicolás Angellotti, P. Eduardo Casabal, villa 1-11-14. Arquidiócesis de Buenos Aires
P. Lorenzo de Vedia, P. Carlos Olivero, P. Gastón Colombres, villa 21-24 y Zavaleta. Arquidiócesis de Buenos Aires
P. Guillermo Torre, de la Villa 31. Arquidiócesis de Buenos Aires
P. Domingo Rehin, villa Lanzone, Villa Costa Esperanza. Diócesis de San Martín
P. Juan Manuel Ortiz de Rosas, San Fernando.  Diócesis de San Isidro.
P. Basilicio Britez, Villa Palito, Puerta de Hierro, San Petesburgo y 17 de Marzo. Diócesis de San Justo
P. Sebastián Sury, P. Damián Reynoso, Villa 15. Arquidiócesis de Buenos Aires
P. Pedro Baya Casal, P. Adrián Bennardis, Villa 3 y del Barrio Ramón Carrillo. Arquidiócesis de Buenos Aires
P. Juan Isasmendi, Villa Trujuy. Diócesis Merlo-Moreno.
P. Nibaldo Leal, V. Ballester. Diócesis de San Martin.
Carlos Morena, Ángel Tissot, Mario Romanín, Alejandro León, Juan Carlos Romanín. Salesianos. Villa Itatí. Don Bosco.
P. Hernán Cruz Martín. Barrio Don Orione - Claypole. Obra Don Orione.
P. Dante Delia. Villa Borges. Diócesis de San isidro.
P. Antonio Mario Ghisaura. Villa Tranquila. Diócesis Avellaneda- Lanús.
P. Eduardo Gonzalez. Vicario general. Diócesis de San Martin.
P. Luciano Iramain, B° Los Polvorines. Diócesis de San Miguel.


lunes, 28 de noviembre de 2016

In Time: vivir nos cuesta la vida

No tengo tiempo. No tengo tiempo para preocuparme cómo pasó. Así son las cosas. Estamos diseñados genéticamente para dejar de envejecer a los 25. El problema es que vivimos solo un año más, a menos que consigamos más tiempo. Ahora el tiempo es la moneda, lo ganamos y lo gastamos. Los ricos viven para siempre y los demás…Solo quisiera despertar con más tiempo en mis manos que horas en el día”, dice el protagonista de In Time al inicio de la película.
“El precio del mañana”, según su versión para Latinoamérica, es una película de ciencia ficción, futurista, distópica, escrita y dirigida por el gran Andrew Niccol, quien afortunadamente ya nos tiene acostumbrados a películas de este estilo.
A primera vista parece ser una gran obra que se presenta como crítica al sistema capitalista, aunque en cuanto nos ponemos un poco más exigentes podríamos afirmar que es un diagnóstico un tanto reduccionista de la sociedad actual y una solución demasiado simplista, dejándonos gusto a poco desde una mirada posicionada en la crítica socio-cultural.
Hechas las aclaraciones pertinentes, y autolimitándonos en las temáticas a encarar, nos centraremos en tres grandes asuntos: la desigualdad de oportunidades de origen, el consumismo en una sociedad capitalista, y el sistema como mecanismo de control social y garante del statu quo. Comencemos…
¿Se puede elegir dónde nacer?. No. ¿Es lo mismo nacer en el Gueto o en New Greenwich?. No. ¿Los que nacen tienen alguna responsabilidad para determinar dónde nacen?. No. ¿Hay diferencia entre nacer en un lado o el otro?. Sí, claramente. Y por eso el sistema es, en sí mismo, injusto. Unos viven al día, casi suplicando no morir minuto a minuto. Otros, viven una vida llena de lujos. Y como dice el rico suicida: “Para que algunos sean inmortales muchos deben morir… Si todos vivieran para siempre, ¿dónde los pondríamos?. ¿Por qué crees que hay zonas horarias? ¿Por qué crees que los precios suben todos los días en el gueto? Los costos de vida aumentan para que las personas sigan muriendo. ¿Hombres con un millón de años mientras que la mayoría vive al día? La verdad es que hay más que suficiente, nadie tiene que morir antes de tiempo”.
La famosa máxima “time is money” se hace realidad, y el tiempo es la moneda, el dinero, el nuevo valor de cambio. Karl Marx decía que el rasgo particular de la sociedad capitalista es que en ella la fuerza de trabajo es también una mercancía. En In Time, el tiempo de vida, la vida misma, es mercancía. En vez de dedicar tiempo a trabajar para ganar dinero y poder consumir, se dedica tiempo a trabajar para ganar tiempo y poder consumir(¿se?). El consumo (del tiempo) es inevitable, inexorable. Vivir nos cuesta la vida. Este capitalismo líquido radicaliza, aunque no necesita esforzarse mucho, lo que tan bien explican Zygmunt Bauman (modernidad líquida y consumismo) e Ignacio Lewkowicz (tiempos de fluidez y consumidores), entre tantos otros. Y agrego: el pensador argentino nos invita a “pensar sin estado”, algo que se lleva al extremo en la película. Lo estatal se manifiesta en los guardianes del tiempo, mientras que el Mercado maneja la vida de las personas, y por eso la fluidez, la liquidez, los consumidores…
El salario que se le paga a un trabajador en nuestras sociedades cumple la función de permitirle recuperar energías para seguir trabajando: alimentarse y descansar (y aparece en escena la plusvalía). En In Time se paga con tiempo, pero cumple la misma función. Tiempo para comprar comida, tiempo para poder descansar y dormir. Y seguir trabajando. Y así. ¿O acaso en qué se consume mayormente el tiempo del pueblo trabajador si no es en trabajar, comer y dormir?.
El nacer en un lugar u otro implica una desigualdad de oportunidades de origen, previa a todo esfuerzo posible, a todo mérito que se quiera exigir. Y, para asegurarse que todo siga igual, el sistema se encarga de mantener el orden vigente a través de reglas de juego claras que no hay que andar modificando. Existe una desigualdad de origen que se transforma en desigualdad de acceso. Existen barreras económicas, físicas, llamadas peajes. Son infranqueables. El ascenso social, si bien no está prohibido explícitamente, es imposible ipso facto. Excepto que haya un error en la Matrix. Que un rico, asqueado, saturado, baje a los suburbios, regale todo su tiempo-dinero, y se suicide. Y que ese tiempo-dinero caiga en las manos de alguien dispuesto a hacer algo con eso, con toda una historia familiar detrás. “Sí, se puede”, dirán algunos, colaborando a construir un sentido común meritocrático donde la excepción jamás será regla, colaborando al control social manteniendo el statu quo que beneficia a unos pocos en detrimento de muchos.
Will Salas dice: “nadie tiene culpa de nacer donde nace”. Ni unos ni otros. De ambos lados de la grieta, que la hay y profundamente marcada, nadie elige desde dónde empezar. Pero sí hay posibilidades, mínimas, situadas, de hacer algo. Sylvia Weis es la representante de la clase privilegiada tomando conciencia de la situación y pasando a la praxis. Su padre, en cambio, celebra el capitalismo darwiniano donde sobreviven los más poderosos y mueren los más vulnerables. Cultura del descarte, diría el Papa Francisco.
¿Cómo hace el sistema para mantener las desigualdades?. Se controlan los flujos de tiempo, se aumentan los precios e impuestos, se dan préstamos y suben las tasas de interés, se eleva el valor de los peajes para segregar y, de ser necesario, aparece en escena la fuerza represiva. Porque un pobre con dinero es culpable hasta que se demuestre lo contrario, pero nunca se cuestiona el origen de la riqueza en las clases privilegiadas.
Que la solución sean dos Robin Hood del futuro, parece simplista. “¿Es robar lo que ya fue robado?”, repiten en la película. Sin llegar a los cien años de perdón, se deja entrever cierta idea de destino universal de los bienes. La seguridad jurídica reclamada desde arriba implica mantener el actual estado de cosas, este orden arbitrario, modificable, que se nos presenta como natural. “No tengo tiempo para preocuparme cómo pasó. Así son las cosas”. Y quizás lo más terrible del sistema es, en palabras del protagonista, que el pobre muere y el rico no vive”.